Preparando las maletas

Comienzo a preparar la ropa para cambiar de aires unos días.

Tengo un descanso de 4 días y podré pasarlos en Lanzarote en casa de mi hermano, que además de visitarle podré aprovechar para recorrer el circuito en bici del OceanLava, hacer corriendo la media maratón por el paseo marítimo de Puerto del Carmen y además ir a ver a los titanes del Enduroman que se disputa el fin de semana 4 y 5 de Febrero (dentro de 4 días), en varias distandias, desde un Olimpico hasta la distancia de Doble Enduroman.

Cada día con más ganas, que después de estos días de descanso obligado por el trabajo, voy teniendo mono de correr, de coger la bici y de llegar por la noche a la cama con las piernas rotas del cansancio.

Ya os contaré desde allí qué tal va el Enduroman

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Imprescindible!!!

Solo puedo decir que es imprescindible.

Cualquier corredor, de cualquier distancia, cualquier ciclista de cualquier disciplina, cualquier escalador o alpinista de cualquier estilo, en definitiva, cualquier deportista de cualquier nivel encontrará en el libro Correr o morir de Kilian Jornet la motivación y el estímulo necesarios para seguir practicando su deporte por muy adversos que sean los contratiempos que lleguen.

Es sin duda alguna, un extra de motivación y una gran ayuda para los momentos de flaqueza.

Orgulloso de las pulsaciones

Hoy nada más levantarme y despejarme un poco, he mirado las pulsaciones en reposo, y ahí está, 46ppm. El tiempo que aparece debajo es de los 90 min de spinning de ayer.
Con la emoción de haber bajado otra pulsación en este mes, me he levantado y he salido a correr 11km en ayunas.
Por la tarde me toca nadar, otros 3000 a la saca, y seguimos sumando…

"Novelizando" el entreno.


Para unos, el camino hacia la agonía, otros ya de vuelta de haber recorrido ese camino, y en todos ellos una misma mueca, la del esfuerzo.

Tanto los pasos de unos como de los otros son lentos, aunque no débiles, son firmes, con decisión, sabiendo hacia dónde se dirigen y no apartándose del camino aún teniendo claro que dolerá, que se sufrirá, pero que la recompensa será grande.

El inicio es un ritual, cada uno ajusta sus monturas, se oyen los “click” de los automáticos, se oyen los “piiiip” de los pulsómetros, y se oye el murmullo del roce de los discos de inercia, hemos comenzado a ritmo suave, recien subidos en nuestros caballos, un batallón de 23 guerreros comenzado la lucha contra nosotros mismos, siguiendo la batuta que marca el lider, subidas, sólo subidas, todo hace indicar que esta de hoy será una batalla dura, y que como despedida de semana nos van a dar caña, pero la aguanteremos, porque hemos venido a eso, así que los siguientes 90 minutos transcurren lentos, con las piernas suplicando piedad y la mente intentado evadirnos del dolor para poder continuar siguiendo al jefe a su ritmo, en cada paso que nos anima y ordena con gritos de “un cuartito más de vuelta”, “DUUUROOO”, “está duro señores”, “seguimos subiendo”, “no me paro”, “yo no bajo la intensidad”, …, y aunque contado parezca un castigo, todos los allí presentes somos un ejército de voluntarios, por lo que no vale quejarse, y aunque las caras de la gente así lo parezcan, a todos no está gustando ese sufrimiento.

La tensión y dureza del momento se notaba en el ambiente.

Las caras y expresiones de los allí presentes no hacían más que confirmar lo que se presentía nada más entrar en la sala.

La diferencia más notable con una guerra real, es que en nuestros cuerpos no brota sangre de heridas, son gotas de sudor que corren por las frentes, brazos, piernas, y camisetas empapadas que denotan esfuerzos, posturas imposibles, gestos de dolor, gemidos cortos para llegar el esfuerzo que nos piden.

Unos momentos de relax para recuperar las piernas y vuelta a la carga, de nuevo el fragor de la batalla se apodera de todos con la música acompañando ritmos y gritos animando y dando órdenes.

Los aplausos al finalizar significan buena cosa, ducha y a descansar, pero hoy no era día de terminar, y tocaba continuar el entrenamiento.

Unos estiramientos de gemelos y cuádriceps, y vuelta a empezar, ahora son golpes continuados, rítmicos, que marcaban los pasos de la carrera que se siguen a ritmo de tambores como si de una batalla medieval se tratara. 

Y con la mente alejada del lugar y pensando en un ejército de hombres a pie que avanzan con paso decisivo contra no se sabe qué, tan, tan, tan, tan, van marcando los tambores el ritmo del paso, y de más al fondo, voces de ánimo, gestos de ayuda, la gente contando y diciendo “vaaaamosss, que te quedan sólo dos”.

Todos atareados, unos de pie, otros sentados y algunos tumbados, aunque no precisamente descansando.

En la calle se respira el aire de la brisa del mar mientras dentro de la sala cubierta de cristales no se nota ni el calor, ni la falta de oxígeno en los músculos, sólo hay un pensamiento en la cabeza de todos, seguir machacándose.

Esa es la imagen que muestra un gimnasio, con sus máquinas de cardio, sus pesas, sus multiejercicios, espalderas y colchonetas de estiramiento.

Y así es como ha ido hoy mi entrenamiento, 90 minutos de spinning seguidos de 30min más de carrera para soltar.

Vamos que el fin de semana no ha hecho más que empezar, y mañana toca nueva pelea que repartiré en dos sesiones.
A seguir disfrutando de los entrenos.

Listo el jueves.

Por hoy está hecho el día, no ha sido tanto como me hubiera gustado, pero no siempre tengo todo el día libre y tengo que adaptarme a los ratos libres.

Hoy 90 min de spinning, de los que los primeros 45 fueron muy duros y los siguientes asequibles. Pensando en el entreno, la segunda mitad fue flojilla, pero al salir de spinning me esperaban otras 2 horas de padel y al final me vino bastante bien no machacar tanto las piernas en ese último rato.

Mañana haré otros 90 de spinning y una carrera para terminar el día, que el fin de semana puedo entrenar sin problemas que me toca descansar en el curro.

Grandes lecturas, grandiosas motivaciones!!!

Listo el entreno de hoy, que por otro lado, se lo debo a la lectura de los libros que son capaces de motivar al mismísimo oso perezoso o apostaría que si un koala supiera leer, se separaría de sus eucaliptos para ponerse a correr como un loco por los bosques.

Si Josef fue capaz de ponerse a nadar los 10 km del Ultra de Hawaii, encontrándose los últimos km una corriente en contra y esforzarse para poder salir de ella, sabiendo que le quedaban un montón de kilómetros de bici y 2 días más de sufrimiento terrible, y Kilian, se cruza corriendo los pirineos, subiendo desniveles impensables para la mayoría de los mortales, no sólo los sube, sino que los hace corriendo, pisando hielo, nieve blanda, barro, piedras y bosques a oscuras, comiendo en los refugios donde le espera el equipo y la mayoría del camino haciéndolo en la dura soledad, habiéndose equivocado en algún momento sabiendo que tenía que desandar el camino, y levantándose al día siguiente con dolores de piernas, articulaciones y sabiendo que en el exterior del refugio le espera frío, niebla, agua y nieve para correr durante 12, 14 ó 16 horas …, no voy a ser yo capaz de levantarme de mi cama con colchón de látex, edredón de plumón y pudiéndome preparar un desayuno a la carta para salir a correr una triste hora???

Así que por mucho que me dolieran las piernas del día anterior con la bici y el spinning, no podía pensar en ello, y pensando más en los relatos narrados en el libro “¿Dónde está el límite?” de Josef y el libro “Correr o morir” de Kilian, donde los sufrimientos y dolores eran constantes día tras día, pensando en eso, mientras me tomaba un Redbull preparé la bolsa, y me fui a por una sesión de pesas y continuar con 1 hora de carrera en la que hice 10km en 56min y otros 4 de vuelta a la calma más unos primeros para calentar.

Si ellos pueden, yo también, y está claro que nos separan grandes diferencias, ellos tienen un gran físico, pero estoy convencido que eso se consigue con entrenamiento, y a ello me ayudarán dos cosas:
Una, que soy muy cabezota, dicen que los de León somos muy cabezones, y soy buena prueba de ello, así que entrenaré para conseguirlo, “por mis cojones”.
Dos, que soy aries, no sé si esto influye o no, pero tengo gente muy cercana que me dice que somos todos iguales, que nos movemos por impulsos y no podemos estar quietos y si algo se nos pone entre ceja y ceja lo tenemos que hacer, y yo lucharé lo que sea por conseguirlo, aunque también me dicen que luego es muy posible, que una vez que lo tenga, me canse de ello y lo deje de lado. Ya veremos si consigo hacer el Ocean dejo el tri de lado, probablemente enganche lo suficiente para que no lo deje nunca y siga con ello y progresando hasta la mítica distancia de IM.

Así que bien por ser de León, bien por ser Aries o bien por la ilusión que me hace terminar esta prueba, seguiré entrenando hasta que mis piernas se acostumbren tanto al dolor que en lugar de pedirme descanso, el día que lo tengan, me pidan más caña.

De nuevo, gracias por esos dos libros.