Tenía que llegar

Antes o después, el primer abandono tenía que llegar.
Hasta ahora todo me había ido bien, muy bien, 100% de pruebas en las que había tomado la salida pude ser finisher, un porcentaje que no se iba a mantener para siempre.

Mi primer abandono llegó en una travesía de 4500m en mar abierto, una distancia que no sé las veces que la habré nadado, una travesía que quería hacer a modo de entreno pero que no tuvo el final que esperaba.

Comencé bien y como mi única intención era salir del agua para tomarlo como el entreno del día, nadé tranquilo, sin prisa pero sin pausa, veía como me adelantaban “los figuras” en los primeros metros se estiró por completo el total de los participantes, y se fueron haciendo grupos según los niveles.

Salimos del muelle del pueblo de Playitas, todo iba bien, miré tiempos un par de veces y estaba nadando a 1000m cada 18 min, acababa de pasar la playa que me vio nadar el Challenge de Playitas, poco a poco las olas no me dejaban ver al resto de participantes, ni boyas, ni piraguas y tenía que hacer paradas completas para que me coincidiera en lo alto de la cresta para poder distinguir al resto. Miraba tiempos de nuevo y había subido a 21min los 1000, no me preocupaba el tiempo, seguía nadando respirando por la derecha para que no me molestasen las olas, siempre mirando a tierra, pero el cuello se empezó a cansar de hacer metros mirando para el mismo lado, giro la cara, y primer trago IMPORTANTE de agua. La ola me coincidió en toda la cara con la boca abierta. De nuevo cambio y vuelvo a respirar por la derecha.

Sigo unas brazadas pero el cuello necesita descansar y vuelvo a cambiar de lado, bien, una brazada, dos, tres, y nuevo trago de agua, no tan grande, pero más agua de mar hace que se me revuelva el estómago, paro, miro, busco las piraguas para seguir una línea recta, las veo, están cerca, 100m por delante. Avanzo.

Mas brazadas, más metros, vuelvo a mirar, 1000 en 25 minutos, los tragos de agua, el cuello cansado y la parada para orientarme se han notado, intento apretar un poco y me propongo no respirar por la izquierda, tego que acabar estoy a menos de 1500 de la orilla.

Los triceps se machacan y los noto tensos, eso es bueno, quiere decir que estoy apretando, me intento concentrar en avanzar, en los brazos, en la patada, y sin quererlo y sin pensarlo respiro de nuevo por la izquierda con el último trago de agua que hace que el malestar empeore y un ligero mareo se instala debajo del neopreno.

Nueva parada, esta obligatoria, no miro donde están los demás, me giro y me quedo flotando boca arriba intentando recuperar, en lugar de eso empeoro, el mareo aumenta y las ganas de vomitar llegan. Me quito las gafas para liberar presión en los ojos, me quito el gorro y meto la cabeza para refrescar, pero no soluciona nada.

Se acerca una piragua, le pido algo dulce para beber, no llevan nada, miro el reloj y estoy en el 3700, me faltan unos 800metros para la arena de la playa, casi la puedo ver pero me encuentro tan mal que decido abandonar.

Llaman a la moto, y en un par de minutos llega hasta mi, con una pasajera que corrió la misma mala suerte que yo, me subo en la plaza que quedaba y nos acerca a la orilla.

En la arena me arrodillo porque me vuelven las arcadas, en cuanto recupero, salgo y aviso a los jueces que abandoné.

No sé como explicaros la sensación, si habéis estado mareados en un barco, coche, pues es lo mismo pero sin tener dónde agarrarte, donde apoyarte, es horrible, pero la sensación por haber abandonado tan cerca de meta fue aún peor, me sentía ridículo, con rabia, cómo podía haberme subido a la moto estando tan cerca??

En fin, espero que no se repita, aunque la rodilla no me deja respirar y estoy casi seguro que esa sensación volverá antes de lo que deseo.

Nos vemos entrenando.

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Recuperando sensaciones

Una semana he necesitado para volver a tener buenas sensaciones en las piernas después del Challenge.

Entrenos suaves, sin forzar, porque el primer intento de apretón que tuve fue el miércoles con la mtb y las piernas se quejaron durante horas.

Los amagos de calambre han estado presentes durante toda la semana, no sólo entrenando, también en la cama, durante el día caminando, al levantarme de la silla en el trabajo, al levantarme del sofá, …

He seguido tomando las pastillas de magnesio de VictoryEndurance MgB6, y seguro que eso ha hecho que los calambres sólo fueran amagos y no llegaran a machacarme.

Correr se ha hecho tarea “imposible”, hasta hoy, que parece que las piernas han despertado y eso me ha motivado un poco, porque ya me veía otra semana “parado”.

He salido a hacer una ruta habitual en los entrenos de mtb, una salida de 50km en los que las piernas se han portado desde casa hasta la vuelta, subiendo y bajando han respondido y ni una queja, unos estiramientos como recompensa, y a seguir, que el Ironman está a 26 días.

Nos vemos entrenando.

Crónica Challenge Fuerteventura

Aunque tres días después de haber sido Finisher, aquí está la crónica de la carrera que se disputó el sábado 13/04/2013 en Playitas, Challenge Fuerteventura, único triatlón en distancia 1/2 Ironman que se organiza en la isla, y el más largo que tenemos oportunidad de disfrutar en ella, una pena que no se lance ninguna marca a mover más pruebas de larga distancia.

El día previo lo vivo en el resort desde media mañana, saludando a varios compañeros del gimnasio, algún amigo que se acerca de visita, otro amigo, en esta ocasión de twitter (Victor – @vriverop1964), al que conocí por twitter, personalmente en el Ocean Lava y más tarde en Fuerteventura, y ahora volvimos a coincidir (por cierto, tambien fue Finisher).
Entre saludos, charlas, revisar circuitos de carrera y agua, y enseñarle a Kenneth Gasque el tattoo del Ocean Lava que llevo (mi primer triatlon), llega la hora de poder hacer el check-in. Las bolsas de las transiciones ya venían preparadas de casa, así que un pequeño y rápido repaso de su contenido, coger la bici, y al box. Hecho esto, sólo quedaba el briefing y la cena de la Pasta Party, todo pasa rápido, cuando me doy cuenta ya son las 22:00, es hora de acostarse.

En esta ocasión, lo que eché de menos fueron los nervios, algo que en el Ocean Lava Lanzarote 2012 no me abandonó desde los días previos hasta el mismo momento que sonó la bocina de salida.

Durante la noche se levantó un viento fuerte, y en varias ocasiones me desperté escuchando sus silbidos, que a medida que agitaba las palmeras de la calle hacía que me planteara toda clase de dudas sobre la natación, se cancelará el agua y haremos duatlon?? Recortarán la distancia??, pensando en todas esas cosas llegaron las 5:20 de la mañana, hora que le arrancó una estridente melodía a mi despertador, y en pocos segundos me encontraba despierto, vestido, y desperezándome mientras caminaba para activarme cuanto antes.

Desayuno corto pero contundente, en esta ocasión unas tostadas de pan de avena bien cargadas de miel y de postre una galleta de chocolate.

Una sudadera, y al box para hinchar las ruedas, comprobar los cambios, dejar un desarrollo justo para la salida en cuesta y de vuelta para ir preparando el neopreno y el resto de artículos.

Hablando y comentando la carrera con Miguel un amigo que debutaba en el triatlón, casi sin darme cuenta llegan las 7:30, me enfundo el neopreno sólo de piernas, y nos ponemos camino de la playa donde tendrá lugar la salida, allí me echan vaselina en cuello y antebrazos y es cuando me doy cuenta que el viento que me hizo dudar durante la noche, había desaparecido por completo y tanto el día como el mar habían amanecido en completa calma. El mar está como un plato, la gente se acerca, los gorros comienzan ser visibles y poco a poco todo el mundo se acerca a la línea de salida, las 8 en punto y dan la salida a los PROs, el resto lo haremos 5 minutos más tarde, me despido de Montse que me ha acompañado en todo momento y tambien me acerco a la línea de salida, 4, 3, 2, 1, goooo!!!!!

Nada más salir se forma revuelo de brazadas y patadas varias, busco un hueco sin dejarme ir, y lo encuentro rápido entre dos que parece llevan mi ritmo, en pocos metros se quedan y cambio de “compañero de viaje”, casi llegando al primer giro, llevaremos un largo de 400 metros y ahora ya es fácil encontrar el sitio, cada uno a su ritmo podemos continuar sin estorbarnos, siguiente giro, casi 1000 metros, no miro el reloj, no quiero saber tiempos, me encuentro bien y no quiero estropearlo por culpa de las marcas, cada pocas brazadas, doy alguna levantando la cabeza buscando la boya, diossss qué recto me tuerzo, en varias ocasiones tengo que cambiar de rumbo, estoy haciendo muchos metros de más, me voy diciendo a mi mismo que mire más veces a la boya, céntrate, vuelve a mirar, sigue, mira de nuevo, y pensando y dándome órdenes, llega el último giro hacia la playa, eso quiere decir que llevaremos casi 1600 metros, ya está, la primera parte ya está hecha, toco la arena con las manos y a por la bici.

Me espera Montse con la cámara, saludito para salir decente, y una carrera en cuesta hacia la zona de transición que se las trae, miro el reloj, y 34 minutos, no me lo creo, para mi eso es un tiempazo, comienzo a quitar el neopreno mientras sigo la alfombra.

Transición, en mi línea, lento, 9 minutos, pero me ha dado tiempo a lavarme la arena de los pies, cambiarme de ropa para ponerme el equipo de Bkool y echarme crema, ;-).

La bici me espera, las ruedas bien, genial. Monto y comenzamos, la natación ya me ha estabilizado las pulsaciones, así que puedo empezar a coger ritmo, hago las primeras subidas que serán las mismas que nos mortificarán en la carrera, y en nada me veo rodando cómodo y a velocidades de 30, las piernas van bien y sigo, subidas, bajadas, llanos, las piernas responden, no bajo el ritmo, primer avituallamiento, sólo cojo agua, sigo manteniendo el ritmo, voy comiendo y bebiendo por el reloj y no por sensaciones para evitar futuras pájaras, llegan las subidas largas y nos encaminamos hacia Pájara, pueblo que pondrá fin a las subidas y dará comienzo el recorrido favorable, me permite rodar cómodo a 40-50-60 y lo noto en la media que entre los km 70 y 80 me sale una media de 38 km/h.

Llego a terreno conocido, estoy en los tramos de la salida, eso me relaja porque ya está la segunda parte hecha y me sigo notando bien, último repecho que nos mete directos en el complejo de Playitas y siguiente transición.

Cambio las zapatillas, cojo una galleta, cambio de camiseta, en esta ocasión de Victor del Corral, me pongo la gorra, y a por los 21km, ya no queda nada, en menos de dos horas estaré tomándome un recovery, y en cuanto abandono los box me encuentro con Montse que sigue esperando cámara en ristre, saludito, sonrisa para la foto, y a correr, las piernas van bien, me noto fuerte, y primer km que canta el Garmin, le echo un ojo y 4:30, sigo a ese ritmo, km 2 y mismo tiempo, sonrio, es bueno, mantengo el ritmo y km 3, 4, 5 y 6 al mismo ritmo, llego a Gran Tarajal y punto de giro, el viento se pone en contra y km 7 a 5:30, estoy fundido, me cabreo pero no eso no lo soluciona, ya no puedo apretar, me quedé sin gas, llega el siguiente avituallamiento, esponja al cuello, gel a la boca y continuo sin parar, km 13, y vuelta a empezar el circuito, el reloj no baja los tiempos, entre 5:15 y 5:40, alcanzo a un madrileño, hablo con él comentando el circuito y el calor infernal, último punto de giro y aprieto, para lo que queda no puedo seguir así, nuevo km hecho, miro el reloj y volvieron los 4, en este caso 4:45, satisfecho sonrío y los últimos 3 me salen igual, tiempo final 5:42, contento y muy satisfecho por las sensaciones y esperando que eso me ayude a poder terminar el Ironman.

Medalla al cuello, Powerade frio y abrazo de Montse para poner fin a una carrera que se dio mucho mejor de lo que esperaba y una nueva camiseta de Finisher que luciré con orgullo.

Ahora, seguimos entrenando para el Ironman, así que nos vemos corriendo.

Petición a los Dioses. Rezo de triatleta

Por si hay alguien que lo duda, de nada sirven los rezos sin los deberes hechos, y como esos parecen estar hechos, por qué no pedir un poco de suerte climatológica?? Así que no veo razón para no dedicar 30 segundos a los Dioses, a ver si ponen algo de su parte y nos acompaña un poquito el tiempo.
      
Para que el día de la prueba todos los fenómenos atmosféricos sean favorables:
     
Poseidón, que la playa nos reciba en calma y no nos dé un revolcón
A ti Helios, no te pido mermelada, solo una mañana nublada
Y a ti Eolo, que el viento no nos dé de morro.

Bajarse al sur

Qué ganas tenía de llegar a esta semana de descarga, donde el entreno será mera rutina, suave, transitoria, para que el corazón no se pare, pero sin sufrir. Esta semana llega después de los 7 últimos días muy duros, con sesiones dobles intensas debido al trabajo y a sesiones triples los días que no trabajaba, pero a esos 7 días de carga hay que sumar los otros 5 anteriores que tambien había entrenado, lo que hacen 12 días sin descanso y que ayer me dejaron destrozado después de bajar al sur a rodar en el circuito del Challenge que haremos el sábado 13.

A estos días descarga añadiré una descarga de hidratos de dos días y medio, ya que esos hidratos no me harán falta hasta el fin de semana, y los retomaré el miércoles en la cena, para que jueves y viernes sean la base de mis comidas

El sábado no es mal día, el año pasado por estas fechas, nos fuimos a Barcelona a celebrar mi cumpleaños (el 12 de abril) al Boo disfrutando de un gran arroz, y este año lo celebraré sufriendo con 1,9 km de agua (esperemos que en calma), 90 km de bici donde los primeros 60 son duros y los 30 últimos nos dejarán roadr rápido y descargar un poco las piernas para una media maratón repechona, sinceramente, prefiero el arrocito, pero lo siento Santi Millán, tendrá que ser para el próximo año.

Hoy me toca día de descanso, ganado a pulso, ganado brazada a brazada, pedalada a pedalada y zancada a zancada, he cerrado la semana con 11,5km agua + 244km bici + 70km carrera, y a eso sumar los 5 días anteriores que tambien entrené, hacen un total de dejarme fundido, y llevo “pidiendo la hora” varios días.

Satisfecho por cómo estoy recuperando, por que los tiempos en carrera han mejorado respecto al año pasado y porque en la transición de bici a carrera los calambres han desaparecido, pero nervioso porque en los últimos días han aparecido unos calambres que nunca había tenido, y nadando me está machacando la planta del pie derecho, no me deja nadar tranquilo, salgo con miedo, porque antes de los 1000m aparece y me recuerda que está ahí cada 400 – 500 metros. Esta semana añadiré a mis suplementos (soy como una farmacia ambulante) MgB6 de Victory Endurance, unas píldoras de magnesio que espero me ayuden a poder salir del agua sin cojear.

Por otro lado, ya sólo estamos a 40 días del Ironman, que aunque llevo unos días hablando del Challenge, no me olvido del otro señor, el verdadero reto de esta aventura, y en nada, nos vemos las caras.

Nos vemos entrenando

Gran número

Esta semana está siendo una semana de carga, no tanta como me gustaría, pero la empresa ha tenido el detalle de aumentarnos las horas, quitarnos las vacaciones y los días de descanso y cambiarnos los turnos, por lo que este semana tengo 5 tardes que empiezan a las 13:30. Motivo, falta de planificación. Total, a ellos ni les va ni les viene, porque comen en su casa a su hora todos los días. Pero esa es otra historia.

Debido a este horario nada agradable que me ha tocado, estoy haciendo todos los entrenos por la mañana, intentando no bajar de 3 horas, para que me de tiempo a todo, y en ello incluyo hacer comida, comer, …, y claro, enternar.

El motivo de hacer esta semana de carga es intentar llegar al Challenge de Fuerteventura, que se organiza en Playitas lo mejor posible, para, a modo de test, ver que tal puedo llegar al Ironman y si ese Finisher puede ser mio.

Hasta ahora, los progresos los noto mucho más en las recuperaciones y en los tiempos que aguanto entrenando, ya que al no hacer series, casi no he mejorado mis marcas en carrera, eso sí, aguanto mejor las tiradas largas, y como mi intención es llegar vivo a la meta y no pretendo ganar a nadie, espero que lo haya hecho bien y conseguirlo sin sufrir en exceso.

Antes, al entrar al blog para escribir esta entrada, he visto que me quedan 46 días para el Ironman, y sí, para mi gran número, número que el Sr. Valentino Rossi porta en su moto, y muchas y grandes alegrías y triunfos le ha dado, espero que sea una premonición para mi triunfo personal.

Como última tirada larga y entreno duro antes del Challenge, haré el recorrido de la bici, al que sumaremos una nadada en la playa donde tendrá lugar la salida, y por la tarde una carrera, esta ya no sé donde será, esto lo haré en compañía de un amigo, al que he “engañado” y se ha inscrito al sprint que tiene lugar el mismo día.

Nos vemos entrenando.

Un descanso para bajar de 4 min…??

Hoy se suponía que tenía que ser un día para recuperar un poco, para soltar piernas con una carrera suave y nadar 4000 tranquilos, quería recuperar un poco para poder apretar fuerte los 3 días siguientes, en los que haré 3×100 con la MTB, más carrera suave por la tarde, pero salí con el reloj puesto, y el GPS del Garmin me iba diciendo que llevaba ritmos de 4:30 (para mi no es habitual ver eso en el reloj), y más habiendo hecho esos ritmos en los 12k de ayer, hoy volvía a estar igual, así que me propuse mantenerlos por ver si aguantaba los 6 kilómetros igual, y las piernas iban solas, bien, sin dolores, sin sobre cargas, de respiración y pulsaciones me notaba bien, sin problemas, así que seguí apretando con la intención de rebajar el tiempo del último km que hice el día anterior que me había salido en 4:08, y viendo que las piernas respondían apreté más y por primera vez, en un carrera que no fuese una serie, en una carrera continua, consigo bajar de 4 min un kilómetro, en concreto 3:56, llegué satisfecho y con una sonrisa tonta a hacer el tramo de agua que me quedaba para acabar la mañana y recuperar el resto de la tarde para poder darle caña mañana.

Aún no sé cuál ha sido el factor que me ha hecho bajar entre 15 y 20 segundos los ritmos por kilómetro, hasta ayer, mi ritmo habitual era de 5min/km y si me esforzaba mucho podía llegar a 4:50 pero sufriendo en exceso, por razones del cansancio y de haber hecho 8 días de entreno sin descanso, me vi obligado a parar 2 días, después de esos dos días de parón forzado y sintiendome mal por ello, los tiempos han bajado. Necesitarían las piernas un descanso y que me saltara la dieta uno de ellos?? Pues parece que sí, igual tengo que escuchar más lo que me dice el cuerpo, espero que los ritmos no empeoren excesivamente y que pueda mantenerme en ritmos de 4:40 habitualmente con el mismo esfuerzo que antes lo hacía a 5:00.

Os dejo los ritmos de los 12k de ayer y de los 6k de hoy.

   

Hoy estoy a 62 días del Challenge de Playitas y a 90 días del ansiado Ironman, lo que supone 80 días de muchísima carga, 80 días de mucho sufrimiento, 80 días en los que mi vida serán el trabajo y los entrenos y no tener casi tiempo para nada más, pero prometo recuperar el tiempo perdido.
Nos vemos entrenando