Marcando el ritmo

Hasta hoy han sido las pruebas deportivas y mi rendimiento físico los que han marcado los ritmos de entreno y descanso y me ha ido bien, los resultados no han sido de campeón del mundo, esos juegan en otra liga.
Conseguí todo lo que me propuse, fue despacio, cada cosa a su tiempo, pero los resultados iban llegando, el sufrimiento y el sacrificio daban sus frutos. Año y medio de entrenamientos constantes me dejaron completar dos medios Ironman y el ansiado Ironman.

Una aventura que comenzó en las navidades del 2011-2012 y que tuvo su guinda del pastel en mayo de 2013 entrando y meta y consiguiendo el deseado FINISHER del Ironman de Lanzarote rodeado de la familia y apoyado via teléfono (whatsapp, facebook, twitter, …) por un montón de amigos.

Cuando empiezas en esto todo el mundo te habla de ese día, que no se olvida, que se sufre, que se llora, que se ríe, que recuerdas muchas cosas que has pasado para llegar ahí y muchas cosas que perdiste por querer llegar hasta ese momento, y por muy duro que sea, nadie se arrepiente, muchos nos lamentamos y juramos no volver, pero rápido se pasa ese sentimiento y comienzas a pensar en bajar el tiempo para el próximo año. Pues sí, todo eso me lo habían dicho muchos, y tal cual, paso por paso, sucede, me faltó llorar en la meta, pero creo que ya no tenía fuerzas.

Después del Ironman mi siguiente gran reto era cruzar los 15km que separan Lanzarote de Fuerteventura. Me tenía que centrar en nadar y nadar y nadar. Me tomé 2 semanas de merecido descanso después del Ironman y retomé los entrenos de mtb y agua. Todo parecía ir bien. Pero no, mi rodilla derecha ha decidido descansar más tiempo que yo.

Poco después de volver a la rutina del entrenamiento ha empezado a quejarse como nunca, un pinchazo en la parte baja y externa de la rodilla derecha consigue hacerme parar y que sea imposible correr más de 2-3km, no me deja hacer más de 60km de bici cómodo y a partir de 80-100 el dolor el potente y nadando, si bato mucho de piernas más de dos horas se hace dificil.

Debido a eso, he decidido no presentarme a La Bocaina, el tatuaje ese lo dejo pendiente, no olvidado, sólo pendiente, porque me gustaría intentarlo algún año.

De momento toca ir al fisio, trauma, y un sin fin de actividades que nunca pensé que haría por obligación.

Así que, a partir de hoy, mis ritmos, quedan de mano de mi rodilla, se ha vuelto la jefa y sus deseos se han convertido en órdenes.

Nos vemos entrenando.

Nueva batalla, La Bocaina

Una vez pasado el periodo de descanso, menos de lo que pensaba, mucho menos, vuelvo a los entrenos para intentar pasar el nuevo reto.

Mi idea era tomarme dos semanas de vacaciones de entrenos y dos semanas sin dieta, pero después de 6 días, ya estoy harto de comer y cansado de no entrenar. Como comentaba en el primer párrafo, el descanso ha sido mucho menos de lo esperado, y este tiempo ha sido condicionado principalmente por la lesión en el tobillo, ya que muscularmente el martes estaba perfecto.

La nueva aventura será cruzar a nado los 15 kilómetros que separan Lanzarote de Fuerteventura, el inconveniente, las corrientes, suelen afectar mucho en la trayectoria y por lo tanto en el total de distancia nadada y añadir que siempre que se corrige la trayectoria hay que hacerlo contra corriente.

Ya he recibido varios consejos, y según me han dicho, el primer error que cometí fue el de apuntarme en el grupo lento, ya que se supone que esa pequeña diferencia que me separaba del grupo medio, la ganaré entrenando hasta la fecha, y que el grupo lento sufre de numerosas paradas para evitar que se rompa y disperse el grupo, la seguridad ante todo, pero esas paradas prolongarán la travesía durante 6 horas como mínimo, y mi idea no era tardar tanto en salir del agua.

Este nuevo reto quizás se me haya ido de las manos, nunca he nadado esa distancia seguida, y con las corrientes de esa zona entre las islas dificultará enormemente la natación, la fatiga llegará, y nadar contra corriente fatigado no es lo mismo que hacer metros en piscina.

Me encuentro motivado, hasta ahora soy 100% finisher, claro, que sólo he participado en 3 pruebas, así que no hay mucho mérito en ello y tarde o temprano llegará la prueba que me deje fuera, pero mientras llega, cada finisher me motiva un poco más a la siguiente.

Para complementar el entreno de la natación, me centraré sobre todo en el mtb, ya que a finales de octubre, si el horario laboral me deja, quiero hacer Fudenas (FUerteventura DE Norte A Sur), una ruta en mtb que cruza la isla desde la locaclidad de Corralejo en el norte, hasta Morro Jable en el sur, 150km con un final rompe piernas que hará que todos los participantes saquen las uñas y las fuerzas de flaqueza para llegar a meta.

Ya que he cogido cierto fondo preparando el Ironman, no quiero perderlo, así que la carrera no la abandonaré, esto lo haré por mi mismo, me ha costado mucho y no me apetece perderlo por vago, eso sí, mis principales entrenamientos se centrarán en hacer metros, metros y más metros en el agua, con y sin neopreno, con palas y sin ellas, con aletas y sin ellas, horas y horas de agua, todo por La Bocaina. Este entreno tiene la ventaja de hacerse en verano, donde podré disfrutar de muchas horas de luz para poder nadar en mar.

Nos vemos en la playa.

Muere otro día. Crónica de mi primer Ironman

No, no soy Pierce Brosnan ni del agua salió Halle Berry, pero me siento tan grande como James Bond.

Llevo un rato pensando cómo conseguir una crónica breve, pero una prueba que me llevó más de 1 año entrenando y más de 12h compitiendo, no se merece que la crónica sea breve, no sería justo. Lo del título, viene por un tuit que me envió Álvaro, mi primo, que me dio una gran idea.

Si aún así, no tienes tiempo, como resumen te puedo decir que es Increible, inigualable, irrepetible, especial, único, emocionante, satisfactorio, y muy muy muy duro.

Si tienes un poco de tiempo, el relato largo comienza aquí.

Llegué a Lanzarote el miércoles, e hice la zona sur en coche para reconocer el circuito de bici y de relax, que me había levantado a las 5 para currar. El jueves día de entreno suave matutino, mini triatlon para quitar nervios y no parar el cuerpo del todo, 2000m de agua, 40min de bici y 10k de carrera, todo MUY suave.

La tarde del jueves antes de ir al briefing y a la pasta party hicimos reconocimiento del circuito de bici que discurre por la zona norte de la isla, y de ahí al Club La Santa a por el dorsal y el resto de material y una cena copiosa a base de pasta y caprichos.

El viernes amanecí sin nervios y salí a rodar con la bici, muy poco, sólo para probar que los cambios, frenos y ruedas seguían en su sitio, al volver preparar todo y al checkin. El ambiente es espectacular, 1800 participantes y sus acompañantes inundan la avenida de Puerto del Carmen, se respira triatlón por todas las esquinas, y eso mola, verte involucrado en semejante historia no tiene precio, verme en la cola del checkin, ver que era yo quien esperaba su turno mientras la gente camina alrededor del recinto de los box y comenta te pone la piel de gallina.

Mi turno, paso, busco mi hueco y dejo la bici en su sitio, las bolsas al suyo, y me paseo como un niño con zapatos nuevos entre la gente y las bicis, saludo a algún amigo que me encuentro y salgo antes de que los nervios me machaquen.

Ya está todo hecho, no hay vuelta atrás, quedan poco más de 12 horas y dará comienzo un sueño por el que llevo mucho tiempo luchando.

Todo el día sin tomar café hace que me entre sueño temprano, y a las 10 estoy en la cama, el despertador debería sonar a las 4:30, pero a las 2 de la mañana me despierto y me desvelo, voy al despertador y lo adelanto, no puedo dormir más, me preocupa no haber descansado lo suficiente, pero no hay remedio, así que a desayunar. No improviso ni experimento, un par de vasos de leche de avena, magdalenas y tostadas con miel, caliento un poco en casa, estiro y comienzo a beber sales, sigo calentando y estirando, reviso la ropa y me enfundo el neopreno, son las 5:30 y toca salir de casa.

De camino a los box me acompaña Montse y nos cruzamos con la gente que sale de los garitos y aún está de fiesta, yo con mis sales y ellos con sus copas, cada uno a lo suyo.

En el box hay ambiente, gestos similares hinchando ruedas, comprobando bidones, y neoprenos a medio poner, me dirijo a la zona de la playa donde dará comienzo la natación y Montse rodea los box para encontrarnos en la salida. En ese intervalo de tiempo comienza a llover, serán cuatro gotas, que aquí nunca llueve, pero no, la lluvia se prolongó mucho más de lo esperado.

Mientras caliento en la orilla del agua con los pies en remojo, van llegando participantes, Montse me echa la vaselina en el cuello y me termino de enfundar el neopreno, calentamientos con él puesto para ajustarlo y al arco de salida. La gente se agolpa buscando su sitio y me coloco por detrás de los que saldrán en 65 min, no quiero guerra en el agua, me encuentro con un amigo, no saludamos, abrazamos y hablamos, comentamos y nos reimos, nos animamos y de nuevo un abrazo deseandonos suerte y fuerza para el camino.

Aplaudimos a los pros, pistoletazo de salida, y la música de Carros de Fuego suena de fondo, la piel de gallina aparece de nuevo y pienso dónde estoy y el tiempo que llevo invertido en ello, sólo queda disfrutarlo.

Ya en el agua el chapoteo, los brazos, piernas, manotazos y patadas hacen acto de presencia desde el metro cero, pero me abro un poco, y encuentro un hueco que me lleva hasta el primer giro, eso sí, un poco pasado de metros, no me preocupa, prefiero llegar entero, más manotazos pero nada del otro mundo, hasta que un tipo me pasa por encima nadando, LITERAL, totalmente cruzado, un tirón un poco más tarde me hunde un poco y cuando me quiero dar cuenta estoy terminando la primera vuelta, parece que ha parado de llover. Salimos del agua, y giro para la segunda vuelta, la primera en 34 minutos, satisfecho, esta vez no me abro tanto, para intentar recuperar los metros que perdí en la primera vuelta, y error, no perdí metros pero no pude nadar a mi ritmo, intento salir del grupo dónde me metí pero es imposible, continuo hasta el siguiente giro y ahí sí que puedo cambiarme de lado, veo un hueco y me hago el último largo casi sin tocarme con nadie, de pronto aparece el arcoiris y nadar hacia él en la última vuelta empuja, es una chorrada, pero me gustó, y además me ayudó a que esos últimos metros no pensase en nada, tiempo total del agua 1h 12min. Lo esperado.

Carrerita por la arena, me paro en las duchas y me aclaro la cabeza para quitar la sal, a la transición, y cambio de indumentaria, toca la bici, me calzo, casco, cambio de gafas, pido que me echen crema, cojo un gel y una barrita y al lío. Encuentro la bici sin problema, me había fijado una buena referencia y salió bien. La grada ya estaba repleta y las aceras llenas de gente animando, mi familia gritando y yo con ganas. Comienza a llover, muy duro ir en bici con lluvia, sientes el agua bajar por el cuello, piernas y pies, las gafas se mojan, pero queda mucho y no hay tiempo ni es el momento de lamentarse por un poco de lluvia. Miro tiempos y velocidades y voy bien, 30 de media está en lo previsto, más tarde seguro que bajaré, pero más tarde ya llegará, ahora a comerse unos kilómetros.

Mi plan era seguir las indicaciones de @irontriax (Pep), “come todo lo que puedas, que en la maraton no podrás”, y así lo hice, comí, mucho, todo lo que había pensado y más, hasta un bocadillo de tortilla para el avituallamiento especial. Pep, gracias por el consejo. En Teguise el apoyo del público y en especial el de los tuyos (mi hermano, cuñada, mi padre y Montse) hacen que el sufrimiento sea menos y te sale una sonrisa aunque no haya ganas de sonreir. De la ruta de la bici del Ironman de Lanzarote os puedo decir que es dura, muy dura, subir Haría especialmente, la bajada es impresionante y hacía frio, pero rápido se llega a la subida del mirador del Rio y eso hace que entres en calor de nuevo, viento en contra fuerte, pero unas vistas que consiguen que olvides lo que estás sufriendo. Coronando el Río me di cuenta que había pasado hacía un rato la mitad de la prueba de la bici y que sólo me quedaban un par de subidas en los km que faltaban, y casi todo era favorable, bajadas largas, viento a favor y a volar. Sigo comiendo, bebiendo y disfrutando, las piernas van bien y hasta ahora ni un problema.

Última subida, Nazaret, la familia de nuevo, y me paro a saludarles, les cuento que voy bien, y sigo, tramo de asfalto en MUY MAL estado y subida a Conil, primer síntoma de calambre en el cuádriceps izquierdo en un intento de apretar un poco, decido parar y estirar en condiciones, momento en el que decido que en cuanto llegue a casa pongo la bici en venta, vuelvo a subir y puedo terminar los últimos 20 km sin ninguna molestia, y aprovecho para comer una barrita de magnesio y potasio, sin molestias, pero sigo pensando que la mejor opción es vender la bici.

La avenida de Puerto del Carmen es una fiesta, está llena de gente, mucha gente corriendo, otros que aún llegamos, pero todo el mundo aplaude y anima.

Transición para la carrera, cambio de zapatillas y camiseta seca, tomo otro gel antes de empezar, y me guardo un pump gel de Victory Endurance para “el muro”, gorra, dorsal y a por mi primera maratón.

Salgo sin estirar, tengo pensado hacerlo en el punto donde esté la familia animando, y antes del primer kilómetro me los encuentro, paro, estiro, charlo y comienzo a correr, miro el Garmin, y ritmos de 4:35, muy fuerte pero no aflojo, ya llegará el momento de suavizar, me encuentro bien, y corro, en los avituallamientos bebo en todos y tomo un gel uno sí uno no, pero tengo que beber parado, en carrera me lo tiro todo por encima y no sé, NOVATO!!! Punto de giro, sin pensarlo he hecho 10 km con viento en contra, ahora toca correr sin sufrir tanto de viento, me cruzo con @valentísanjuan (le grito señoooraaaaa) nos chocamos la mano, seguimos corriendo, primera vuelta en 1h 48min, miro el reloj y de seguir así bajaría de 12 horas, no me lo puedo creer, continuo, saludo a la familia, y en el km 27 aparece un dolor en la rodilla derecha que me machaca, no puede ser, paro y desaparece inmediatamente, en cuanto empiezo a correr vuelve, lo ignoro y sigo, el dolor me acomparía el resto del camino, y a este se suma un dolor en el tobillo derecho que desde niño, debido a varios esguinces mal curados nunca he vuelto a tener bien, tanto impacto de la carrera le pasan factura y se queja, se queja mucho, pero tambien lo ignoro, ya no me paro a beber porque el dolor de comenzar a moverme de nuevo es mucho peor que el que me acompaña, no bebo, no como, no paro, sólo pienso en la meta y los útlimos 6 kilómetros los hago pensando en el arco de llegada, en Montse, en mi familia, en el tatuaje que me voy a hacer para no olvidar esto.

El pasillo final parece una romería, la gente se agolpa a los lados del carril por donde corremos, animan, aplauden, gritan tu nombre y te invitan a seguir, a que no pares, notas su aliento, sus gritos, sus ánimos, y en ese último kilómetro me acuerdo de twitter, de la gente que me envió ánimos los días antes, @spiritugonzalez (Javi, el policía que corre maratones y que además escribe), @vriverop1964 (Victor, un AMIGO que conocí en el OceanLava) y que me llamó el viernes, gracias crack, @pasku_01 (Álvaro, mi primo del alma), @JaviMaseda (otro Javi, que siempre está ahí), @La_Vane_WITL (Vane, con su dorsal 69, que también fue Finisher), @DavidGalan1 (David, que me ha animado desde el principio), @cristong (Cristian, que me gritaba MÁQUINA a cada paso por su lado en la maratón), @pisaelpedal (Clinton, una máquina del ciclismo de ultradistancia), @VictorDelCorral (Victor, mil gracias por tus palabras), Teo, Luis Arraez, Angelo, Rafa, Carlos, Miguel, Gumer, Antonio, Diego, Lorena, Lore, Jorge, Esteban, Jesús,  …, y muchos mas (perdón porque se me quedan muchos sin mencionar) que me animaron y empujaron a conseguirlo, y así, pensando en todas esas palabras de cariño y ánimos de la gente llegué a puertas de meta donde estaba mi familia, pude chocar la mano con ellos y levantar las manos en señal de una victoria, ser FINISHER del Ironman de Lanzarote, con un tiempo de 12 horas 40 minutos. En ese momento me acordé de las frases típicas de la maratón, en el km 42,195 supe que me había convertido en alguien muy duro de matar, es una carrera de 12km que comienza en el 30, …, y sí, una vez superado, Muere otro día, porque ese no iba a ser.

Experiencia inolvidable, que durante la maratón juré no repetir, y que hoy me gustaría volver a hacer, porque esa recompensa es mucho mayor que el sufrimiento.

Gracias Montse por aguantar tantas horas que empleé entrenando, por perdernos tantas cosas por tener que entrenar, por obligarte a madrugar, a viajar, a nadar, y por aceptar no disfrutar de muchas cosas, Nano, por los ánimos y por haberte pegado la kilometrada para ir a verme, Bro, por estar ahí, por los gritos, los ánimos, por hacer de chofer, por aguantarme los caprichos (por las fotos no te voy a dar las gracias, jajaja), cuñada, ya sé que tu a Lanzarote fuiste por ir a la playita, y no para verme, jajajaja, pero te perdono y muchas gracias por estar ahí, por madrugar para verme, por gritarme, por todo, mil gracias a los 4.

En breve vuelvo a la carga, que en octubre nos espera La Bocaina, 15km a nado entre Lanzarote y Fuerteventura.

A qué huele un Ironman??

3 días exactos, eso es lo que queda, en 3 días, a estas horas, estaré calentando en la orilla del mar, en playa grande, en Puerto del Carmen, llevaré un par de horas levantado, atacado de los nervios, y sí, también acojonado.

Un año esperando que llegue este día, y ahora mismo estoy como un niño pequeño, muerto de miedo, pero habrá que tomárselo con mucha cabeza y pensar que es un entreno más para poder disfrutarlo y sobre todo terminarlo.

Esta tarde viajo a Lanzarote, y a las 5 de la tarde estaré en tierra por conquistar, y por los comentarios de twitter y de facebook, estos días, Puerto del Carmen huele a triatlon, huele a conquista, huele a lucha y sufrimiento, huele a sacrificio, huele a disciplina a entrenamientos, huele a neopreno, huele a sal, …, todos estos aromas son los que definen a qué huele un Ironman!!!!

Si eres de los que participarás en este 22 Ironman de Lanzarote, mucha fuerza, mucha cabeza, mucho valor y algo de suerte.

Si eres de los que estarás allí de visitante, te espero animándonos hasta que te quedes sin voz, te aseguro que tus palabras de optimismo nos harán dar un paso más.

En cualquier caso, seas de unos o de otros, nos vemos en Puerto del Carmen

La parte más dura del entreno

Esto está llegando a su fin, bueno, en realidad será el fin de una etapa, ya que ahora estoy inscrito para la travesía de La Bocaina, cruzar a nado los 15km que separan Lanzarote de Fueretventura.

El motivo de apuntarme a esa prueba ha vuelto a ser culpa de otro pecado capital, la envidia, cada vez que veo una prueba de esas magnitudes, siempre me digo, yo también quiero ser finisher, y lo acompaño de un diseño nuevo de un tatuaje que me recuerde el resto de mis días lo que conseguí y que con esfuerzo, sacrificio y dedicación, puedo llegar a conseguir muchas cosas.

La etapa del ansiado finisher de un Ironman está llegando a su fin, no sé si lo seré, pero estoy a 10 días de comprobarlo, para ello llevo entrenando mucho tiempo. Todo empezó hace año y medio, en enero de 2012, cuando me decidí a hacer el OceanLava Lanzarote, triatón de media distancia, 1/2 Ironman, para el que estuve entrenando un embarazo completo, 9 meses.

Fueron 9 meses buenos, divertidos, con sacrificio pero divertidos, en los que la motivación iba en aumento ya que la mejoría se notaba de mes en mes, y a pesar de haber entrenado duramente llegó el día D y los nervios eran enormes, dudaba de si había sido suficiente todo lo que había hecho, si habría sido excesivo, si la bici aguantaría, …, y en cuanto sonó el pistoletazo de salida y me puse a nadar, todo fue como los entrenos, sacrificado pero divertido, me colgué la medalla de finisher, y a pensar en la siguiente, el Ironman de Lanzarote para el que llevaba inscrito ya 2 meses.

De todo el tiempo que llevo entrenando, no sólo el que he dedicado al Ironman, si no el que empleé para los dos 1/2 Ironman que he hecho, puedo aseguraros, que el peor momento con diferencia, que la parte más dura del entreno de cada día, es el tramo que hay desde la cama o el sofá hasta la puerta de casa. Una vez has pasado esos metros, el entreno será más duro o más ameno, hará más frio o más calor, pero ni de lejos se acerca al sufrimiento que supone convencer a la cabeza para que ponga en marcha el cuerpo para darle caña, si eres capaz de salir aún de noche de entre las sábanas, serás capaz de correr bajo el sol abrasador, pedalear con viento y frio y nadar en las aguas del Atlántico.

Llegado a este punto, los deberes han de estar hechos, y lo que no esté hecho ya no hay tiempo de recuperarlo, así que sólo me queda no parar el cuerpo, seguir saliendo a nadar, hacer bici y correr para que las piernas no se duerman, e intentar deshacerme de estos nervios que me están empezando a rondar, porque ahora mismo no tengo mariposas en el estómago, tengo un banco de pirañas que me están comiendo por dentro.

Nos vemos en Lanzarote, mi dorsal será el 705, así que si me ves, dame ánimos y la fuerza la intentaré poner yo.

Crónica Challenge Fuerteventura

Aunque tres días después de haber sido Finisher, aquí está la crónica de la carrera que se disputó el sábado 13/04/2013 en Playitas, Challenge Fuerteventura, único triatlón en distancia 1/2 Ironman que se organiza en la isla, y el más largo que tenemos oportunidad de disfrutar en ella, una pena que no se lance ninguna marca a mover más pruebas de larga distancia.

El día previo lo vivo en el resort desde media mañana, saludando a varios compañeros del gimnasio, algún amigo que se acerca de visita, otro amigo, en esta ocasión de twitter (Victor – @vriverop1964), al que conocí por twitter, personalmente en el Ocean Lava y más tarde en Fuerteventura, y ahora volvimos a coincidir (por cierto, tambien fue Finisher).
Entre saludos, charlas, revisar circuitos de carrera y agua, y enseñarle a Kenneth Gasque el tattoo del Ocean Lava que llevo (mi primer triatlon), llega la hora de poder hacer el check-in. Las bolsas de las transiciones ya venían preparadas de casa, así que un pequeño y rápido repaso de su contenido, coger la bici, y al box. Hecho esto, sólo quedaba el briefing y la cena de la Pasta Party, todo pasa rápido, cuando me doy cuenta ya son las 22:00, es hora de acostarse.

En esta ocasión, lo que eché de menos fueron los nervios, algo que en el Ocean Lava Lanzarote 2012 no me abandonó desde los días previos hasta el mismo momento que sonó la bocina de salida.

Durante la noche se levantó un viento fuerte, y en varias ocasiones me desperté escuchando sus silbidos, que a medida que agitaba las palmeras de la calle hacía que me planteara toda clase de dudas sobre la natación, se cancelará el agua y haremos duatlon?? Recortarán la distancia??, pensando en todas esas cosas llegaron las 5:20 de la mañana, hora que le arrancó una estridente melodía a mi despertador, y en pocos segundos me encontraba despierto, vestido, y desperezándome mientras caminaba para activarme cuanto antes.

Desayuno corto pero contundente, en esta ocasión unas tostadas de pan de avena bien cargadas de miel y de postre una galleta de chocolate.

Una sudadera, y al box para hinchar las ruedas, comprobar los cambios, dejar un desarrollo justo para la salida en cuesta y de vuelta para ir preparando el neopreno y el resto de artículos.

Hablando y comentando la carrera con Miguel un amigo que debutaba en el triatlón, casi sin darme cuenta llegan las 7:30, me enfundo el neopreno sólo de piernas, y nos ponemos camino de la playa donde tendrá lugar la salida, allí me echan vaselina en cuello y antebrazos y es cuando me doy cuenta que el viento que me hizo dudar durante la noche, había desaparecido por completo y tanto el día como el mar habían amanecido en completa calma. El mar está como un plato, la gente se acerca, los gorros comienzan ser visibles y poco a poco todo el mundo se acerca a la línea de salida, las 8 en punto y dan la salida a los PROs, el resto lo haremos 5 minutos más tarde, me despido de Montse que me ha acompañado en todo momento y tambien me acerco a la línea de salida, 4, 3, 2, 1, goooo!!!!!

Nada más salir se forma revuelo de brazadas y patadas varias, busco un hueco sin dejarme ir, y lo encuentro rápido entre dos que parece llevan mi ritmo, en pocos metros se quedan y cambio de “compañero de viaje”, casi llegando al primer giro, llevaremos un largo de 400 metros y ahora ya es fácil encontrar el sitio, cada uno a su ritmo podemos continuar sin estorbarnos, siguiente giro, casi 1000 metros, no miro el reloj, no quiero saber tiempos, me encuentro bien y no quiero estropearlo por culpa de las marcas, cada pocas brazadas, doy alguna levantando la cabeza buscando la boya, diossss qué recto me tuerzo, en varias ocasiones tengo que cambiar de rumbo, estoy haciendo muchos metros de más, me voy diciendo a mi mismo que mire más veces a la boya, céntrate, vuelve a mirar, sigue, mira de nuevo, y pensando y dándome órdenes, llega el último giro hacia la playa, eso quiere decir que llevaremos casi 1600 metros, ya está, la primera parte ya está hecha, toco la arena con las manos y a por la bici.

Me espera Montse con la cámara, saludito para salir decente, y una carrera en cuesta hacia la zona de transición que se las trae, miro el reloj, y 34 minutos, no me lo creo, para mi eso es un tiempazo, comienzo a quitar el neopreno mientras sigo la alfombra.

Transición, en mi línea, lento, 9 minutos, pero me ha dado tiempo a lavarme la arena de los pies, cambiarme de ropa para ponerme el equipo de Bkool y echarme crema, ;-).

La bici me espera, las ruedas bien, genial. Monto y comenzamos, la natación ya me ha estabilizado las pulsaciones, así que puedo empezar a coger ritmo, hago las primeras subidas que serán las mismas que nos mortificarán en la carrera, y en nada me veo rodando cómodo y a velocidades de 30, las piernas van bien y sigo, subidas, bajadas, llanos, las piernas responden, no bajo el ritmo, primer avituallamiento, sólo cojo agua, sigo manteniendo el ritmo, voy comiendo y bebiendo por el reloj y no por sensaciones para evitar futuras pájaras, llegan las subidas largas y nos encaminamos hacia Pájara, pueblo que pondrá fin a las subidas y dará comienzo el recorrido favorable, me permite rodar cómodo a 40-50-60 y lo noto en la media que entre los km 70 y 80 me sale una media de 38 km/h.

Llego a terreno conocido, estoy en los tramos de la salida, eso me relaja porque ya está la segunda parte hecha y me sigo notando bien, último repecho que nos mete directos en el complejo de Playitas y siguiente transición.

Cambio las zapatillas, cojo una galleta, cambio de camiseta, en esta ocasión de Victor del Corral, me pongo la gorra, y a por los 21km, ya no queda nada, en menos de dos horas estaré tomándome un recovery, y en cuanto abandono los box me encuentro con Montse que sigue esperando cámara en ristre, saludito, sonrisa para la foto, y a correr, las piernas van bien, me noto fuerte, y primer km que canta el Garmin, le echo un ojo y 4:30, sigo a ese ritmo, km 2 y mismo tiempo, sonrio, es bueno, mantengo el ritmo y km 3, 4, 5 y 6 al mismo ritmo, llego a Gran Tarajal y punto de giro, el viento se pone en contra y km 7 a 5:30, estoy fundido, me cabreo pero no eso no lo soluciona, ya no puedo apretar, me quedé sin gas, llega el siguiente avituallamiento, esponja al cuello, gel a la boca y continuo sin parar, km 13, y vuelta a empezar el circuito, el reloj no baja los tiempos, entre 5:15 y 5:40, alcanzo a un madrileño, hablo con él comentando el circuito y el calor infernal, último punto de giro y aprieto, para lo que queda no puedo seguir así, nuevo km hecho, miro el reloj y volvieron los 4, en este caso 4:45, satisfecho sonrío y los últimos 3 me salen igual, tiempo final 5:42, contento y muy satisfecho por las sensaciones y esperando que eso me ayude a poder terminar el Ironman.

Medalla al cuello, Powerade frio y abrazo de Montse para poner fin a una carrera que se dio mucho mejor de lo que esperaba y una nueva camiseta de Finisher que luciré con orgullo.

Ahora, seguimos entrenando para el Ironman, así que nos vemos corriendo.

Bajarse al sur

Qué ganas tenía de llegar a esta semana de descarga, donde el entreno será mera rutina, suave, transitoria, para que el corazón no se pare, pero sin sufrir. Esta semana llega después de los 7 últimos días muy duros, con sesiones dobles intensas debido al trabajo y a sesiones triples los días que no trabajaba, pero a esos 7 días de carga hay que sumar los otros 5 anteriores que tambien había entrenado, lo que hacen 12 días sin descanso y que ayer me dejaron destrozado después de bajar al sur a rodar en el circuito del Challenge que haremos el sábado 13.

A estos días descarga añadiré una descarga de hidratos de dos días y medio, ya que esos hidratos no me harán falta hasta el fin de semana, y los retomaré el miércoles en la cena, para que jueves y viernes sean la base de mis comidas

El sábado no es mal día, el año pasado por estas fechas, nos fuimos a Barcelona a celebrar mi cumpleaños (el 12 de abril) al Boo disfrutando de un gran arroz, y este año lo celebraré sufriendo con 1,9 km de agua (esperemos que en calma), 90 km de bici donde los primeros 60 son duros y los 30 últimos nos dejarán roadr rápido y descargar un poco las piernas para una media maratón repechona, sinceramente, prefiero el arrocito, pero lo siento Santi Millán, tendrá que ser para el próximo año.

Hoy me toca día de descanso, ganado a pulso, ganado brazada a brazada, pedalada a pedalada y zancada a zancada, he cerrado la semana con 11,5km agua + 244km bici + 70km carrera, y a eso sumar los 5 días anteriores que tambien entrené, hacen un total de dejarme fundido, y llevo “pidiendo la hora” varios días.

Satisfecho por cómo estoy recuperando, por que los tiempos en carrera han mejorado respecto al año pasado y porque en la transición de bici a carrera los calambres han desaparecido, pero nervioso porque en los últimos días han aparecido unos calambres que nunca había tenido, y nadando me está machacando la planta del pie derecho, no me deja nadar tranquilo, salgo con miedo, porque antes de los 1000m aparece y me recuerda que está ahí cada 400 – 500 metros. Esta semana añadiré a mis suplementos (soy como una farmacia ambulante) MgB6 de Victory Endurance, unas píldoras de magnesio que espero me ayuden a poder salir del agua sin cojear.

Por otro lado, ya sólo estamos a 40 días del Ironman, que aunque llevo unos días hablando del Challenge, no me olvido del otro señor, el verdadero reto de esta aventura, y en nada, nos vemos las caras.

Nos vemos entrenando